Capítulo 3 - Los preparativos del viaje

Fragmento: LOS PREPARATIVOS DEL VIAJE
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Una expedición no podía partir sin que el capitán de la nave jurara fidelidad al rey. El acto constituía un verdadero acontecimiento. La gente acudía a los caminos para ver pasar a los marineros. A veces la impresión que recibían no era tan buena. En el segundo viaje de Colón, por ejemplo, la gente habló de la mal cuidada barba, el rostro hundido, los ojos hinchados y el pelo blanco del almirante.
La ceremonia se realizaba en la iglesia. Allí estaban presentes las autoridades, los marineros, los familiares y la gente del pueblo. Entonces el corregidor –uno de los funcionarios de la corona– entregaba al capitán el estandarte real.
Era todo un griterío cuando los capitanes, marinos y grumetes subían a las naves. A Magallanes no le gustaban esas cosas, pero a pesar de ser un portugués bastante hosco, tuvo que avanzar, rengo como estaba, delante de la multitud. Menos mal que llevó consigo al italiano Pigafetta, un antecesor de los periodistas que acompañaban a los marinos. Le interesaba escribir sobre el viaje y así lo hizo. Después de muchas despedidas, las naves salían del puerto interior rumbo al...

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