El rostro de Zenón - 2da Parte


Tal como figura en el acta parroquial, Pascual Zenón Gómez el benemérito soldado que participó en la campaña al Tonelero, era en realidad el niño nacido en 1817. Don Juan Gómez, el padre de Zenón había venido de España y, según anécdotas familiares no era ese el verdadero apellido, aunque sus descendientes desconocen la razón que llevó al español a realizar dicho cambio de identidad, salvo que la misma fuera involuntaria. Por ello, tal vez en ciertos documentos se lo pueda encontrar como Juan Gelbert o algún escrito similar de nuestra historia local. Nada se sabe sobre los primeros años del niño Zenón Gómez Rodríguez, ni siquiera de la época en que su familia fuera censada, documento en el cual no figura el pequeño. Con los años, el benemérito soldado contrajo matrimonio con Ángela Guizazola Villagra y cuatro hijos de la pareja fueron educados en ese hogar. Manuel Toribio, su segundo descendiente y abuelo de quien nos relata el testimonio oral, recibió educación particular con un severo maestro llamado Wenceslao que vivía en las inmediaciones de la actual calle Urquiza al 881. Tal vez lo mismo sucedió con Alejandro, Restituta y Zenón (h). La familia del soldado era numerosa, siendo viudo volvió a contraer enlace con Celedonia Urriste de León y su descendencia aumentó con los seis hijos que quizás vio nacer. No termina así la historia sentimental de Zenón. Los relatos familiares mencionan su segunda viudez y la existencia por ahí, de alguna otra descendencia con la cocinera de la estancia que poseía en el distrito “Alarcón”.

LAS TIERRAS DEL SOLDADO GANADERO

Respondiendo a los distintos interrogantes realizados sobre este personaje local, comprobamos que poseía un campo en el distrito “Alarcón”, Departamento Gualeguaychú. Allí pastaron los animales obsequiados por Justo José de Urquiza. Según consta en la escritura del veintisiete de diciembre de mil ochocientos setenta y dos, el soldado ganadero “aseveraba hallarse ocupando dicho terreno sin contradicción desde mil ochocientos cuarenta y ocho”(1). Si bien Zenón ocupaba las tierras arrendándolas desde ese año, las cosas cambiaron tiempo después con respecto a la posesión. Desde 1860 se proponía la formación de Comisiones Departamentales para clasificar los títulos de propiedad que debían presentar quienes se consideraran dueños de las tierras o quisieran serlo. El derecho de ocupación no bastaba en los nuevos tiempos y el benemérito soldado se vio en la necesidad de pedir “los competentes títulos” en 1862. Algunas disposiciones vigentes entonces se referían a quienes ocupaban tierras por un período que no alcanzara a 35 años como pedía la ley, pero no fuera inferior a 20 años el tiempo de “mera posesión”. Las personas que estaban en dicha situación podían realizar la compra al precio que valían los terrenos cuando fueron ocupados, pero las autoridades resolvieron en el caso de Zenón, que “el interesado debía ser considerado como un simple arrendatario, y sin opción, en consecuencia a los privilegios acordados por la ley de veinte de noviembre de mil ochocientos sesenta y uno”. Tres años después, una nueva ley de tierras de la provincia que fuera publicada en el mes de enero de 1864 no sólo exigía la compra de las propiedades; debía realizarse también el deslinde correspondiente a través de una mensura, además de límite y amojonamiento. Los agrimensores tenían que cumplimentar estos requisitos con la aceptación de los vecinos linderos. Ningún amojonamiento se podía realizar sin la presencia de los mismos, pero en el caso de los campos de Alarcón no se planteaban inconvenientes pues los linderos de Gómez estaban en las mismas condiciones. Esta razón llevó al propietario de las tierras situadas en distrito “Alarcón” a solicitar la compra del campo de pastoreo al “Excmo. Gobierno” y la realización de la correspondiente mensura.
Don José Gregorio de Haedo, vecino y amigo personal, era el representante de varios compradores de tierras ante el Escribano Público Don Asisclo Méndez, lo fue también de Zenón. Los trámites demoraron varios años por lo que el título de propiedad figura fechado en 1877.

CUESTIÓN DE LÍMITES

Para los agrimensores resultaba complicado el realizar una mensura; podían tener dificultades por diferentes razones, como la del “arrumbamiento” que debían seguir y la cantidad o área de terreno a mensurar, además de no conocerse en Entre Ríos la “suerte de estancia” de los tiempos coloniales, razón por la cual los cálculos debían realizarse “por legua cuadrada de 40 cuadras de 150 varas cada una en cada costado”(2). Cualquier inconveniente debía ser consultado al Departamento Topográfico, quien a su vez para expedirse, dependía del asesoramiento del fiscal de Gobierno. No era tarea fácil la del medidor o agrimensor. Las penas de multas o prisión de seis a doce meses por una mala medición eran temidas; más si se tiene en cuenta que debían pagar los perjuicios ocasionados por dar a un interesado más parte de lo que le correspondiera. Los mojones se hacían con la madera menos corruptible, labrados cuatro caras de una tercia cada una, de seis cuarta de alto sobre la superficie; todos llevaban la letra “L”; tarea complicada si se piensa que sólo contaban con cadenas para practicar la mensura. Juan B. Martínez, el agrimensor que realizara la medición del campo de Gómez deja testimonio que habiendo concurrido al lugar y no existiendo oposición de los vecinos Don Máximo Franco, Doña Dolores Gómez, Don Gregorio Ramos y don Eduardo Burr, comenzó a realizar su trabajo dirigiéndose “al punto que debía servirnos de arranque que fue de un ñandubay hachado que se halla sobre la costa Oeste del arroyo de la Posta (ó González) y es esquinero Sud-Este de este campo y Nord-Este del de Don Máximo Franco”. Zenón tenía en dichas tierras “una población” cercana al arroyo “Viscacheral”, esto es una vivienda de su exclusiva pertenencia. En la mensura que costara 100 pesos fuertes, figuran 570 cuadras cuadradas más nueve mil varas cuadradas que equivalen -según su bisnieto- a una superficie cercana a 900 hectáreas. Zenón Gómez tuvo que abonar:”un mil ciento un pesos fuertes sesenta y ocho centavos” por el campo de Alarcón.


LA CASA PUEBLERINA

En la actualidad se conservan ciertas huellas de la casa pueblerina de Zenón. Era propietario de un cuarto de manzana en el ángulo suroeste de las calles Vences y Colón (actual Rivadavia y Santiago Díaz). Hoy existe en ese lugar una verdulería y frutería propiedad de Agustín Bacigalupo. Hace poco tiempo, con motivo de ciertas remodelaciones en el lugar fueron encontrados los tirantes de madera labrada “al hacha” de los tiempos en que allí vivía el soldado de Justo José de Urquiza. Según palabras del constructor, se trata de una madera dura con más de cien años de existencia y de seguir otro tiempo similar en el lugar en que estaban no hubieran tenido problemas de resistencia. Tal como los mojones, son de una materia poco corruptible que la familia poseedora del sitio preserva aún. El cuarto de manzana donde vivía el venerable soldado lindaba con el de las familias Haedo y Doello Jurado, causales de su entrañable amistad. Zenón vivió 87 años en nuestra ciudad, falleció en el mes de septiembre del 1900 mientras viajaba en una diligencia a su estancia de Alarcón. El diario “El Noticiero” confirma su deceso el día diez de dicho mes, nada dice de la causa de su muerte, aunque lo menciona como propietario de una vivienda en la calle Rivadavia.

Sus restos descansaban en un nicho del cementerio local de nuestra ciudad y según narra su bisnieto, por un error involuntario fueron depositados en el osario, a pesar de estar en regla la tasa municipal. De Pascual Zenón Gómez, el benemérito soldado de Justo José de Urquiza, nos queda la historia, aunque quizás su rostro genere en nosotros lo que nos sugiere el conocido licenciado e historiador Dr. Jorge Fanelli: “…actitudes indagatorias, motivadoras, problematizadoras… Imágenes para la imaginación, para la investigación, para ver y enseñar a ver…”(3).

(1) Gómez, Zenón. Título de propiedad de un campo situado en el Departamento de Gualeguaychú. Libro de 1877. Archivo familiar Ingeniero Osvaldo Gómez Cattáneo.
(2) Archivo Instituto “Osvaldo Magnasco”. Sección García de Zúñiga. Carpeta Manuscrita Nº 1. 1865-1866. Copiador Original .Pág. 2.
(3) Fanelli, Jorge. Hacer las Ciencias Sociales. Pcia de Bs. As, Offset Difo S.R.L,1992.


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