Capítulo 4 - Manzanas, quintas y chacras

Fragmento: MANZANAS, QUINTAS, CHACRAS
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En cada manzana se debían construir cuatro casas. Esto decían las órdenes del rey, aunque a veces no se cumplían y algunos se quedaban con la manzana entera. Pero las disposiciones tenían su explicación. Las viviendas eran de material inflamable y en caso de incendios el fuego sólo se detenía en las zanjas que separaban los terrenos.
Además, en esos tiempos tener un espacio bastante amplio para hacer huerta o criar animales domésticos constituía una necesidad en cada familia.
Las instrucciones hablaban del trazado de ocho calles desde la plaza. De esta manera se formaban manzanas de sesenta por setenta y cinco metros, divididas en cuatro parcelas.
El fundador o “caudillo” y la gente más importante que lo acompañaba se repartían las tierras más cercanas a la plaza. No sin antes delimitar los espacios que correspondían a la iglesia, el cabildo y la prisión.
El resto se distribuía entre los vecinos u homo bueno. La importancia del vecino en la ciudad que surgía estaba dada por el lugar que ocupaba con respecto a la plaza. Según las leyes, “Dentro del primer año de la fundación se proporcionaría “solar y tierras al que quiera avecindarse (…) con la precisa condición de residir diez años…”(26)
Pero la distribución del espacio no terminaba en...

(26) Recopilación de leyes de los reinos de las Indias, mandadas a imprimir y publicar por la Magestad Católica del Rey Don Carlos II. Madrid, Boix, 1841.

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