Capítulo 5 - Santa Fe y La Bajada, el portal de la colonización

Fragmento: EL PARANÁ, UN RÍO QUE SABE ENOJARSE.
[Páginas 133 a 134]


Los españoles no tenían datos muy firmes sobre el río Paraná, sólo conocían las anotaciones y comentarios realizados por quienes lo habían recorrido y el aporte de los aborígenes, que era el más importante.
Sabían que había que navegar muchas leguas al norte de Corrientes para encontrar su origen, pero no estaban seguros de dónde nacía. Hasta que los datos aportados por indios brasileños y las informaciones dadas por los portugueses que andaban por aquella región, los llevaron a pensar que nacía en una cordillera que se extendía de este a oeste en medio del Brasil.
También sabían que era caudaloso, que a veces corre en línea recta y otras, serpenteando; que de trecho en trecho forma islas, grandes y pequeñas; que esas islas estaban pobladas de bosques y de animales salvajes. El río salía de su cauce en épocas de inundaciones. Esto daba lugar a errores en los croquis que ellos hacían del espacio ocupado por las aguas; sin saberlo dibujaban embarcaciones en lugares donde en realidad había islas o bañados.
La causa de las inundaciones siempre les preocupó a los españoles. Algunos decían que las aguas del Paraná aumentaban su caudal porque se derretían las nieves de las cordilleras peruanas y del Brasil, otros hablaban de lluvias torrenciales en el norte. Cuando preguntaron a los aborígenes por las razones de las crecidas, la respuesta provino de una mirada distinta sobre la naturaleza. Ellos pensaban que el Paraná “... es muy bravo, y sabe enojarse...”.
Los pueblos nativos creían que la naturaleza tenía intenciones y sentimientos como los humanos. Los españoles, en cambio, buscaban la causa de los acontecimientos, y trataban de controlarlos. Esta manera de ver el mundo como una especie de máquina empezaba a extenderse por Europa y es uno de los aspectos filosóficos claves de la ciencia moderna.
Conocer las características del río llevó un largo tiempo que alcanzó siglos. Habían pasado doscientos años de la llegada de Solís y todavía faltaban datos precisos.
Las grandes inundaciones se producían en marzo-abril, pero la gente de Santa Fe sabía que...

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